jueves, 16 de febrero de 2012

El cuerpo humano es un sistema altamente presurizado: la presión sanguínea mide la fuerza de la sangre pulsada a través de las arterias. La presión baja o inadecuada puede causar debilidad o falla. Pero si la presión llega a ser muy alta, es cuando los problemas ocurren, ese es el mejor indicador de que algo terrible está pasando.

Cada sistema presurizado necesita su válvula de escape. Tiene que haber una forma de liberar el estrés y la tensión antes de que sea demasiado para aguantar. Debe haber una forma de encontrar alivio porque si la presión no encuentra una forma de salir, ¡explotará! Es la presión que ponemos en nosotros, lo peor que tenemos que sobrellevar: la presión de ser mejores de lo que pensamos que podíamos ser. Nunca, nunca deja de estar ahí. Sólo crece, crece y crece...
~ Grey's Anatomy.

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